Dr. Guillermo Soza, Medalla Trayectoria Académica 2018: “He hecho lo que tenía que hacer y quiero lo que hice”.

El Profesor Asociado de Pediatría del Departamento de Pediatría y Cirugía Infantil de Facultad de Medicina de la UFRO es uno de los investigadores que la universidad distinguió este año.

Fue el primer médico en Chile que diseñó un tratamiento acortado para la tuberculosis siguiendo los estándares internacionales. Lo que antes se hacía en dieciocho meses, él lo bajó a seis. Fue pionero en la inmunofluorescencia de virus respiratorios a través de un Proyecto Fondecyt e incorporó las técnicas de la Organización Panamericana de la Salud en los programas de diarrea y de infecciones respiratorias, las patologías más comunes de la infancia. Y por si fuera poco, fue uno de los pioneros al escribir sobre el hanta virus infantil. Esta es solo una muestra del vasto currículum del pediatra Guillermo Soza Contreras (77), a quien la Universidad de La Frontera eligió este 2018 para reconocerlo con la Medalla Trayectoria Académica 2018.

El reconocimiento que recibe no es casualidad. La trayectoria del Dr. Soza es impecable y su vinculación con la docencia e investigación data desde 1972, cuando la UFRO no existía, los recursos eran escasos, los tiempos difíciles y donde había que desplegar creatividad e ingenio para sacar adelante proyectos e ideas para mejorar la atención médica a los niños de la región.

Cincuenta y tres años han pasado desde que se graduó como médico cirujano de la U. de Chile en 1965. Fue uno de los discípulos del Profesor Julio Meneghello, iniciador de la pediatría social en el país, con quien hizo su Beca de Residencia en Pediatría en el Hospital Roberto del Río en Santiago entre 1969 y 1972. El mismo año 72 llegó a La Araucanía, al Hospital “antiguo”, donde se hizo cargo del servicio de infectología, donde atendió a niños y adultos. “Participé de los primeros comités de antibióticos e infecciones intrahospitalarias en conjunto con los directores de esa época”.

Se autodefine como “un chico empeñoso” y su carrera hace honra de ello. Su consulta pediátrica es muy cotizada entre padres y sus habilidades personales son determinantes para el ejercicio de su profesión: “Cuando comencé a trabajar como médico general de zona no sabía muy bien qué era lo que más me gustaba de la medicina, pero luego me di cuenta de la facilidad de contacto con la familia y los niños. La pediatría ofrece una variedad de especializaciones. Tenía y tiene futuro”.

Dice que lo que aún lo hace levantarse por las mañanas es la expectativa de afrontar una situación médica y darle la solución. Y no oculta su satisfacción al decir que también le gusta mucho el contacto con los estudiantes.“Tengo la vocación docente. Me gusta enseñar. Cada día es una entrega, es una renovación de afectos e inquietudes científicas. Me gusta eso de buscar y dar la pelea”.

VACUNAS Y ANTIBIÓTICOS

Lo apasiona la infectología porque es una de las especialidades que permite conocer la causa, tratarla y también prevenirla. Ahí, las vacunas, son “el” tema del Dr. Soza. De hecho, es uno de los líderes para América Latina en ese ámbito y tiene a su haber más de 25 cursos dictados en el área y charlas especializadas. Aun así, ha tenido que luchar con la tendencia anti-vacuna que está de moda. “Siempre le estoy diciendo a los padres que se informen. En Europa está volviendo el sarampión, las paperas, difteria y si seguimos con la tendencia de no vacunar hasta podemos volver a la poliomielitis. No vacunar puede contagiar a otros niños y no solo es para el niño, es una barrera colectiva, y significa una posible erradicación de la enfermedad. Hemos sido un país ejemplar en la administración de vacunas y quiero que sigamos siéndolo”.

De la mano de las vacunas, están los antibióticos, ítem que también estudia. “Los antibióticos van creando problemas de resistencia. Esta es una lucha entre el ser humano y las enfermedades infecciosas, que siempre van un paso más adelante. Saber el buen manejo de antibióticos, para evitar la resistencia, es un tema y a la vez problema emergente en todo el mundo”.

En ese escenario es que las vivencias que han marcado su ejercicio han trascendido al recordar que muchas veces se ha encontrado con adultos que alguna vez atendió cuando eran niños, y lo primero que le dicen es "¡Doctor, usted me salvó la vida! y me conmueve saber que estuve en el momento preciso y me emociona ver a muchos de mis pacientes que llegaron a mi después como estudiantes de medicina".

VINCULACIÓN UFRO

En 1972 llegó al Hospital Regional y como docente en la entonces Sede de la U. de Chile. En 1974 lo contrataron y en 1981 se incorporó a la naciente UFRO. Aquí desarrollo su carrera como docente e investigador, donde confiesa que esta última es la parte más atractiva. “Desde ese año hasta 1994, fui director de Departamento en la Facultad de Medicina y compartí la investigación con las labores administrativas. Paralelamente desarrollé la coordinación del Programa de Especialización en Pediatría, el que dirigí desde 2010 hasta 2016”.

Es así como el Dr. Soza ha sido parte del crecimiento de la universidad, fortaleciendo al pregrado, para luego potenciar el postgrado en medicina, logrando las especializaciones, y sub especialidades. Desde ahí siguió su carrera incorporando el estudio de la neumonía por micoplasma y campylobacter jejuni – los agentes que provocan el 40% de la neumonía en niños e infecciones intestinales respectivamente-, e incorporó las técnicas de la Organización Panamericana de la Salud en los programas de diarrea y de infecciones respiratorias, las patologías más comunes de la infancia.

Toda esta trayectoria avala más de una razón para recibir esta distinción. “Creo que es por la dedicación. No me lo esperaba, fue una sorpresa. Sentí emoción y pensé que había muchos que podían haberlo merecido. Había recibido hace poco un premio de la sociedad chilena de pediatría, y pienso que se debe a todo el trabajo de años, sostenido. He hecho lo que tenía que hacer y quiero lo que hice”.

CUATRO MENSAJES A LOS NUEVOS PEDIATRAS

-“Los niños son personas pequeñas. Si uno se interioriza en la personalidad en cada grupo etario, se va dando cuenta que ellos no solo se les debe sino que también exigen respeto. La clave una vez más es el diálogo y como médicos debemos considerar anhelos e inquietudes”.

-“Traten de leer literatura no médica, ojalá de filosofía, de arte, porque la medicina tiene que humanizarse. La filosofía les va ayudar a entender el mundo”.

-“Los pacientes forman parte de una familia y comunidad, no hay perder de vista eso. Junto con hacer una buena historia clínica, preocúpense de aspectos que a veces se consideran secundarios, como aspectos laborales de los padres, gánense la confianza de la familia, conversen, escuchen”.

-“El dinero es importante, especialmente en la vejez y enfermedad, que no utilicen la medicina con un afán mercantil, porque van a sufrir mucho. Un buen negocio les puede dar más y con menos esfuerzo”.

Escrito por: Lorena Espinoza . Vicerrectoría de Investigación y Postgrado

  • Visto: 1101