Publicado el 30 de abril de 2008

49 titulados en diplomados de la Facultad

49 profesionales de las ciencias de la salud y de la educación se titularon como diplomados en las áreas de Atención Primaria y Salud Familiar y en Innovación de la docencia universitaria en ciencias de la salud.

La Ceremonia de Titulación se realizó el pasado viernes 25 de abril en el auditorio de la Facultad de Medicina con la participación de las máximas autoridades de esta Facultad como también de autoridades de Casa Central quienes acompañaron a estos profesionales en esta nueva etapa de su vida académica.

Estos programas de diplomado se desarrollaron en estas versiones durante el año 2007, con el objetivo de entregar sólidas herramientas a sus alumnos en las áreas de innovación en la educación en ciencias de la salud y en el área de atención primaria y salud familiar.

A continuación les dejamos el notable discurso de la diplomada en Innovación de la Docencia Universitaria en Ciencias de la Salud, Carolina Vergara.

 


 

DISCURSO GRADUACION DIPLOMADO
INNOVACION DE LA DOCENCIA UNIVERSITARIA EN CIENCIAS DE LA SALUD

Autoridades universitarias, autoridades del Servicio de Salud, señores profesores, estimados familiares y amigos los saludo cordialmente y agradezco, en nombre de mis compañeros, su presencia en esta ceremonia.

“Innovación de la docencia universitaria en ciencias de la salud”. Cuando decidimos comenzar este diplomado fueron numerosas las razones que nos motivaron a llevar a cabo esta empresa, vimos en él la oportunidad de perfeccionarnos como docentes, o realizar nuestro primer acercamiento al ámbito educacional; nos convocaba una instancia desafiante y atractiva que, a juzgar por su nombre, nos mostraría una visión distinta de la educación.

Innovación quiere decir transformar algo, introduciendo novedades; así, todo acto de innovar requiere desarrollar cambios, adaptarse y participar de ellos. A veces es difícil asumir modificaciones, sobre todo cuando sabemos que algo nos anda bien, nos acomoda y nos da resultado; cuando las cosas cambian nos sentimos inseguros y por eso muchas veces preferimos quedarnos a este lado de la vereda. Sin embargo, lo que no está en discusión es que aquellos que decidimos seguir el camino de la docencia debemos ser capaces, no sólo de aceptar cambios, sino también de promoverlos en pos del éxito de nuestra labor.

La educación, y por consiguiente la docencia universitaria, ha cambiado tanto cómo lo ha hecho la propia sociedad a lo largo de la historia. Recordemos aquella época de maestros y discípulos en que este acompañaba al maestro en su vida cotidiana e intentaba imitar su arte. Luego podemos reconocer los que quizás fueron nuestros profesores, esos seres conocedores expertos en su disciplina y fuente infalible de conocimientos.

 

 
 
En la actualidad, como respuesta al vertiginoso avance de la tecnología, a las nuevas demandas del entorno socio-cultural, al desarrollo de nuevas investigaciones en el ámbito psicológico y educacional y a las características de los jóvenes de hoy, el modo de enfrentar la docencia también ha tendido al cambio, se adapta: INNOVANDO.

Ahora cabe hacerse la pregunta ¿Será suficiente con hacer mis clases en Power Point y comunicarme con mis alumnos por e-mail? Y es aquí donde este diplomado nos dio la respuesta. Innovar es producir un profundo cambio en nuestra manera de enfrentar la docencia y reconocer que la educación centrada en el estudiante es la manera de construir un proceso de enseñanza-aprendizaje propicio para forjar los futuros profesionales que la sociedad demanda.

En este nuevo escenario que se nos presenta ya podemos darnos cuenta que el rol que juega el docente en la enseñanza del estudiante, no será de un mero reproductor de conocimientos, ni será el centro del proceso, sino que se transformará en un facilitador del aprendizaje y en un guía para este estudiante que se hace protagonista y responsable de su propio desarrollo.

Hacernos partícipe de este modelo y vivenciarlo con sólida convicción, nos invita a reconocer que la educación universitaria es mucho más que la sola entrega de conocimientos, que la formación integral de los estudiantes pasa por involucrarnos con el desarrollo de valores éticos y sociales durante este período, así como de competencias genéricas indispensables para su exitoso desempeño como profesionales.

En este sentido se nos plantea como docentes varios desafíos. El primero de ellos es ser capaces de horizontalizar la relación con nuestros estudiantes y construirla de tal manera que favorezca el aprendizaje; por otro lado, necesitaremos ser capaces de enseñar con nuestro ejemplo, sobre todo si queremos lograr que los jóvenes entiendan el valor de algunos actos como hablar correctamente, ser honestos o reconocer los errores. Esto último adquiere una especial relevancia en el ámbito de la docencia de las carreras del área de la salud, puesto que las situaciones de aprendizaje se darán muchas veces en un contexto real en donde no sólo somos docentes de aula sino que también nos desenvolvemos como enfermeras, dentistas o nutricionistas frente a un paciente y a un estudiante que esperan de nosotros no sólo conocimientos, sino que a un profesional que ofrece un saludo, entrega una clara explicación, etc.

El diplomado que hoy en esta ceremonia concluye, nos introdujo en esta nueva dimensión de la docencia y lo hizo de la mejor manera posible: vivenciándola. Fuimos profesores que aprenden a enseñar a aprender, a buscar permanentemente y a encantarse con el conocimiento, esta es la clave de la innovación.

En este momento cabe hacer una destacada mención a los docentes que desarrollaron este diplomado; gracias a su impecable desempeño, a su inquebrantable convicción de que el modelo de enseñanza centrado en el estudiante es factible y exitoso y a su capacidad de ser ejemplos, es que todos nosotros concluimos este diplomado satisfechos, convencidos y motivados a conducirnos como docentes innovados, sabiendo que seguramente encontraremos dificultades, pero que bajo ninguna circunstancia mermarán nuestros deseos de seguir nuestro camino como profesores cuya principal satisfacción es el éxito de nuestros estudiantes.

Deseo también destacar que el grupo que se formó durante este período fue notablemente motivador; siempre reinó entre nosotros un clima de compañerismo que facilitó el desarrollo de cada una de las actividades y que de alguna manera aminoró el sacrificio y la pena de muchas veces dejar a nuestros esposos, hijos o padres para asistir a clases.

Y a ellos, nuestros familiares, vaya el mayor de los agradecimientos por el apoyo, por el aliento y por la confianza depositada en todos nosotros de que terminaríamos con éxito este proceso.

Por último sólo me resta decir que en este momento nuestra sensación es que se nos ha abierto una puerta que nos muestra un bellísimo camino que estamos ansiosos por empezar a recorrer.

Muchas gracias, buenas tardes.

Carolina Vergara González, Odontóloga
Diplomada en Innovación de la docencia universitaria en ciencias de la salud .