14 de marzo de 2008

ENTREVISTA AL DOCTOR GONZALO OSSA
“En la Medicina lo más importante es el paciente”

Con su atenta mirada y andar pausado, el Dr. Gonzalo Ossa Abel, nos recibió en su antigua oficina del Servicio de Medicina Interna del Hospital Hernán Henríquez Aravena. A sus 76 años, con 51 años de ejercicio de profesión de la medicina y más de 40 en la Universidad, el Dr. Ossa es un pionero de la Medicina y la academia en la Araucanía y un referente para los actuales profesionales de la Salud. En la actualidad dicta las asignaturas de Medicina Interna I y Semiología para la carrera de Medicina y es profesor titular del Departamento de Medicina Interna de nuestra Universidad. Motivos más que suficientes para ser uno de los dos docentes de nuestra Universidad que recibieron la Distinción Trayectoria Académica 2008 en la Ceremonia realizada este lunes 11 de marzo.

¿Usted llegó a Temuco en 1962, Cómo era Temuco y la Universidad en aquella época?
Temuco, era una ciudad emergente con poco tiempo de evolución. Las luces de las calles eran con ampolletas y las casas con un estilo antiguo. Yo no tenía ningún contacto con la Sede de la Universidad de Chile en Temuco, el contacto empezó en 1965, pero la Universidad tenía un área biológica bastante circunscrita, por ello mis primeras clases fueron una cooperación para la carrera de Obstetricia donde hacía el ramo de fisiopatología.

¿Cómo continuó su desarrollo profesional?
Oficialmente, mi trabajo empezó el año 73 en la Universidad, ya que si bien, la carrera empezó en 1971, los primeros cursos se hicieron en Santiago. El año 73 habría comenzado pero partí a una beca en el New England Medical Center de Boston, en enfermedades infecciosas, A partir de 1974 logramos coordinarnos con el Hospital San Juan de Dios que tuvo una suerte de paternidad con nosotros. Ellos iniciaron un periodo que duró 14 años de visitas docente asistenciales periódicas viendo pacientes y ejerciendo la docencia con los médicos jóvenes y estudiantes de medicina de Temuco. Fue una etapa muy importante en la evolución de los servicios del Hospital Regional y para la medicina en la Araucanía.

¿Cómo han ido cambiando los jóvenes en estos 35 años como médico y docente?
No ha habido un cambio muy importante. Ha cambiado la tecnología y hay más fuentes de información, a través de Internet y libros que vienen en CD lo que implica que los alumnos tienen más facilidades para estudiar. El entusiasmo y dedicación se ha mantenido.

¿Era más difícil estudiar la medicina antes?
Había menos recursos didácticos, los libros había que encargarlos al extranjero. El Hospital era de menor jerarquía, muchos exámenes no se hacían, cuestión que se ha ido uniformando con el desarrollo del Hospital y de la tecnología.

¿Qué significa para Usted hoy la Universidad de La Frontera?
A mis 76 años, puedo decir que es una Universidad que sigue creciendo. Para Temuco es “la gran Universidad”. La Facultad de Medicina ha sido la única posibilidad para estudiar medicina, hasta hace poco que aparecieron otras carreras de Universidades privadas, por ello, sigue cumpliendo un papel clave.
Para mi es una cosa muy valiosa, por mis intereses ya que la docencia es muy agradable, me gusta la compañía de la gente joven que tenga interés en trabajar y que sea curiosa. Poder conversar con los jóvenes, ser capaz todavía de enseñar algunas cosas, ver pacientes con ellos y ponerme en todas las situaciones en el sentido de cómo abordar al paciente, cómo hablar con ellos, cómo decirle las cosas que tiene, no solo en lo técnico sino en la parte humana de la medicina, que es muy importante enseñarla a los jóvenes.

¿Cómo se enseña la parte humana de la medicina?
Es el respeto por el paciente, el tacto y comunicación que hay que emplear para informarle a él y a la familia con respecto a la enfermedad. Pero también procurar que sus controles sean en los tiempos adecuados, haciendo sacrificios, ya que hay relativamente pocos médicos para tantos enfermos. Muchas veces uno debe ver más enfermos de lo que puede.

¿Qué es lo que más le agrada de la cátedra en medicina?
Yo hago Medicina Interna General, que es lo que más me gusta, ya que no soy partidario de la especialización excesiva. La medicina necesita especialistas, pero con un conocimiento global de la medicina. Ese es mi ideal de médico, la subespecialización es necesaria, pero es muy importante que el médico tenga una visión general de la medicina.

¿Acabo de estar con usted en el pasillo del Hospital y la gente lo saluda y lo respeta, qué significa eso para usted?
Es satisfactorio, ya que la gente me saluda en la calle, me reconocen y alguien me dice “doctor usted me salvó de tal cosa” y yo no me acuerdo bien de qué fue, pero es probablemente lo más gratificante de la medicina.

¿Qué es lo más ingrato de la medicina?
No poder ofrecerle al paciente grave una solución. Pese al desarrollo de la medicina se da todos los días y es muy triste, sobre todo en pacientes jóvenes que podrían tener una vida por delante.

Cuando recibió la Distinción Trayectoria Académica, Usted dijo algo muy bonito “Tal vez yo haya aportado a la universidad, pero ella me ha entregado mucho más a mi, el contacto con los jóvenes, disfrutar con ellos su capacidad de sorprender, y la oportunidad de formar nuevas generaciones". ¿Qué es el estudiante de medicina de la facultad para Usted?
Ser profesor universitario me ha permitido estar en contacto con los médicos, o internos jóvenes lo que es muy estimulante, porque uno siente que aporta algo que muchas veces uno puede recordar de su experiencia y que es distinto a lo que dicen los textos. Sentir que los jóvenes quieren aprender es muy estimulante

¿Es más importante la medicina en el Hospital o la Academia?
No hay que hacer diferencias, la academia trata de avanzar en medicina haciendo investigación pero todo eso va en beneficio del paciente, por ello es una sola cosa unida, no concibo hacer academia pura, ya que ambas cosas están inexorablemente juntas.

¿Qué cosa es lo más importante en la medicina hoy?
La consideración que se debe tener por el enfermo, por el paciente. Hay que alentarlo, que esté informado de su porvenir y de su evolución, arreglando las cosas de tal forma que pueda ser controlado en forma oportuna estableciendo plazos razonables y necesarios. En la práctica de la medicina clínica lo más importante es el paciente.