Publicado el 23 de mayo de 2008
ENTREVISTA CON: Casada con tres hijos y más de 20 años de trabajo universitario, la Dra. Ximena Ossa, académica del Departamento de Obstetricia y Ginecología de nuestra Facultad, se ha desempeñado en nuestra Casa de Estudios, fundamentalmente como docente en las áreas de parto, urgencia, atención primaria, ginecología, salud pública y educación. Es Magíster en Gestión y Pedagogía Universitaria de la UMCE y en el año 2004 inició el Programa de Doctorado en Salud Pública de la Universidad de Chile. En abril de 2008, lo finaliza con nota 7.0 en su examen de grado, siendo la tercera graduada de ese Programa y la primera académica de la UFRO que recibe el grado de doctor en Salud Pública. Estas son sus primeras impresiones una vez que ha retornado a su oficina del tercer piso del edificio clásico de nuestra Facultad, próxima a enfrentar nuevos desafíos, “humildemente, estoy muy agradecida y con mucho trabajo por delante”. ¿Por qué salud pública? ¿Cuál fue su motivación? En general, la motivación para hacer este doctorado proviene desde las necesidades de la Universidad y la Facultad. Existe la necesidad de crear líneas de investigación en salud a nivel poblacional en la región de la Araucanía. Esta región tiene algunas características que la hacen especial, en el sentido de que hay determinantes socioculturales y étnicos, que influyen en los estados de salud y enfermedad de las personas. Es importante que se canalicen estudios que incluyan estos determinantes específicos y se relacionen con la situación de salud de la Región de la Araucanía permitiendo posicionar a la Universidad a la vanguardia en la investigación en salud pública. En la región se han llevado a cabo líneas de acción muy importantes en salud pública como el PIRI que han dejado una huella profunda y han servido al progreso de la región. Pero faltan líneas de apoyo de investigación a nivel comunitario ya que la Epidemiología Clínica tiene un área de acción más restringida. Debo entender que la motivación fue más externa, o también hubo motivaciones personales, en términos de decidir: ésta será mi línea de trabajo futura. Hasta hace poco, yo me desempeñaba como matrona docente en el área clínica porque pertenezco al Departamento de Obstetricia y Ginecología. Sin embargo, siempre tuve inquietudes desde el ámbito de la investigación, se presentó esta oportunidad y visualicé que se juntaban mis intereses con las necesidades de la Universidad y específicamente de la Facultad. ¿No hay una frase como “salud pública v/s obstetricia”? No, al contrario, creo que se complementan. Hay mucho que hacer en salud pública en relación a la salud sexual y reproductiva. ¿Cómo ve su futuro académico? Lo más probable, en este contexto, es que esté más cercana al Departamento de Salud Pública, porque el área de acción es hacia esa disciplina. ¿Su aporte, cómo lo visualiza en términos de la carrera de Obstetricia y Puericultura, y de los dos departamentos? La idea es poder trazar líneas de investigación en salud pública en el área de salud sexual y reproductiva y también en otras áreas prioritarias de la salud pública que son específicas de la región. La salud pública es muy amplia y no solamente se puede focalizar un área. Mi tesis se basó en un aspecto de la salud sexual y reproductiva que es la menarquia, pero posteriormente quiero abarcar otras áreas. ¿Qué desarrolló en su tesis? La menarquia, por definición es la aparición de la primera regla en la mujer. A través de diversos estudios, se ha determinado que la edad en que ocurre este evento está asociada, a algunas enfermedades que dicen relación con el tiempo de exposición a estrógenos, como los cánceres de mama y de endometrio. También dice relación con el crecimiento de las mujeres y su talla final y otras enfermedades crónicas no transmisibles, como la obesidad, depresión, Alzheimer y cáncer de vesícula biliar, uno de los más frecuentes y con alta mortalidad en nuestra región. Realicé un estudio de tendencia secular de la edad de la menarquia. Es decir, cómo se ha ido comportando a través del tiempo en población mapuche y no mapuche. Los resultados dicen que en los últimos 30 años, ha bajado la menarquia un poquito más de un año. Hoy, nos enfrentamos a niñitas que tienen ciclos menstruales cada vez más precoces y no sabemos qué vendrá en el futuro y qué consecuencias tanto biológicas como sicológicas pueda tener. Ya estamos viendo que la obesidad es un factor de riesgo para la menarquia temprana pero también es una consecuencia de este cuadro. Esta línea de patologías puede continuar sin saber hacia dónde vamos. ¿Qué significó en este trabajo el Dr. Sergio Muñoz? Fue mi director de tesis, me guió mucho y le debo parte de los logros. De las promociones que han salido del doctorado, soy la que hizo el programa en menos tiempo. El avance que tuve se lo debo a Sergio, pero también debo agradecer que el Dr. Hugo Amigo (Universidad de Chile) me diera la oportunidad de hacer la tesis con el financiamiento del proyecto Fondecyt, en el cual él me incluyó. ¿Es muy costoso hacer una tesis de este tipo? Sí. No valoricé la tesis en términos de cuánto invertí. Las acciones del proyecto se hacían en conjunto, es difícil tener un cálculo pero tuve que investigar mucho en 22 comunas de la Araucanía con visitas regulares a terreno. ¿La Universidad de La Frontera, cómo le aportó en la consecución de este objetivo? Sin duda que el aporte de la Universidad fue enorme. Tener tres años dedicados sólo a estudiar fue fundamental. Además, obtuve una beca Mecesup que me cubrió todos los gastos del doctorado y la Universidad me mantuvo mi sueldo. El Dr. Wilfried Diener, Decano de la Facultad en ese período, confió en mis capacidades y me dio esta oportunidad al igual que la Sra. Mirtha Cabezas, Directora del Proyecto Mecesup vigente en ese momento, a quienes debo agradecer eternamente. Finalmente, agradezco a mis colegas, que me reemplazaron en las horas docentes y tareas que me habrían correspondido durante el periodo que me ausenté. ¿Cómo ve el doctorado hoy, cuando ya lo finalizó? Es muy importante tener las herramientas para poder investigar algo específico. Pensé que iba a ser “experta en salud pública”, pero la realidad es distinta. La salud pública tiene múltiples funciones y es muy difícil ser “experta” en todas las áreas, más bien uno se especializa en alguna de ellas, y desde allí debe, a través de la investigación, generar conocimiento. ¿Qué significa ser la primera doctora en Salud Pública de la UFRO y la primera académica de las matronas UFRO que obtiene el grado de doctorada? ¿Qué significa este sello o impronta? Humildemente, es una satisfacción personal, pero siento que falta mucho por hacer y aprender. Es como la punta del iceberg, ahora llegó el momento de devolver la mano, demostrar las capacidades y responder a las expectativas que se pusieron en mi persona cuando se me concedió esta oportunidad. ¿Cómo va a devolver “la mano”? Trabajando duro. El área de salud sexual y reproductiva será un área importante de mi trabajo, pero también estoy involucrada en el área de nutrición y crecimiento. Es probable que siga por esa línea, ya que es importante dentro de lo que se viene para la región y el país. Pero dependerá de las oportunidades y los recursos, hay que salir a buscarlos. Lo que viene de aquí para delante es una nueva etapa, tanto o más difícil que estudiar el doctorado y con muchas responsabilidades. Es un tremendo desafío.
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