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Publicado el 23 de marzo de 2009 Académico de nuestra Universidad es el nuevo presidente de la Sociedad Chilena de Cardiología El Dr. Fernando Lanas, presidirá esta importante organización, que agrupa a más 500 cardiólogos de todo Chile durante los próximos dos años, periodo donde pretende implementar una serie de cambios de gran beneficio para los pacientes y la cardiología nacional.
Conversamos con el Dr. Lanas de su presidencia de la Sociedad de Cardiología desde diciembre de 2008, hasta diciembre de 2010 (entidad que tiene más de 500 afiliados, que son la mayoría de los cardiólogos del país), de su trabajo (11 horas como profesor titular del Departamento de Medicina Interna de la Facultad de Medicina, UFRO, la atención de pacientes en la Clínica Alemana, el Hospital Regional Hernán Henríquez Aravena y su consulta privada, del Programa Cardiovascular de la Región de la Araucanía, donde es el Encargado) de sus proyectos de investigación, de sus placeres en la vida y algunas otras cosas.
La cardiología es la ciencia que tiene que ver con el estudio y cuidado de quienes tienen enfermedades en el sistema cardiovascular: corazón, venas y arterias.
Ha variado enormemente. Cuando llegué a Temuco, - mediado de la década de los 70 - al paciente le escuchábamos el corazón entre todos los cardiólogos y tratábamos de saber qué tipo de enfermedad tenía. Hoy, la precisión diagnóstica es inmensa, podemos ver las válvulas, fluir la sangre y las coronarias, arreglarlas sin necesidad de operación. Podemos tratar las arritmias cortando los circuitos incorrectos intracardiacos con radiofrecuencia, podemos sincronizar la actividad del corazón externamente a través de los marcapasos, podemos tratar las arritmias con marcapasos. El avance de la cardiología ha sido espectacular.
Es difícil. A pesar de todos los avances que tenemos y de tener tratamientos preventivos muy buenos, el porcentaje de individuos que está en la meta terapéutica es bajo en la población. Por ejemplo, diagnosticar hipertensión es muy fácil y lograr que la presión llegue a lo óptimo es más fácil aún, basta con las pastillas. Sin embargo, no más allá del 10% de los chilenos hipertensos tiene la presión controlada y eso es tremendamente complejo; a pesar de la tecnología para lograrlo, no podemos cambiar la disposición de las personas para seguir tratamientos de por vida. Ocurre lo mismo con el colesterol, con el sobrepeso, con el hábito de fumar, etc. Es algo que es muy fácil lograr en la teoría, pero en la práctica muy difícil. Es lo más difícil.
Hay condiciones cardiacas que a pesar del tratamiento no se logran mejorar y cuya única solución es el trasplante cardiaco. Sin embargo, el número de trasplantes en Chile es muy bajo, porque el número de dadores es muy bajo y por ende mucha gente muere esperando la donación. Ni siquiera se menciona la posibilidad a los pacientes porque asume que la posibilidad no está, y para qué esperanzarlos. El trasplante cardiaco en Chile sale en las noticias, es algo muy infrecuente.
Piensa que la expectativa de vida cuando nació mi padre era de 30 años, hoy son más de 80. Los logros son gigantescos. En muchos países desarrollados, la mortalidad cardiovascular ha bajado a la mitad en los últimos 20 años, en Chile ha bajado un 15 %. Uno puede ser optimista al pensar que seguirá bajando y que la curva de descenso será más marcada.
Es un gran honor. Es una Sociedad muy respetada por la Academia, la Industria, la sociedad y por cardiólogos de otros países de América Latina. Es un desafío que no es menor, ya que es una Sociedad grande, que maneja recursos y que está tratando de desarrollar algunas áreas nuevas. Es una Sociedad muy estructurada con departamentos que se van renovando año a año. Mejoraremos el proceso de gestión buscando que los directores tengan un rol más activo con una mayor involucración en las decisiones y las finanzas. Igualmente, uno tienen que representar a la Sociedad ante el Ministerio de Salud, ya que colaboramos en las guías de tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, una de las cuales se convirtió en garantías AUGE como el caso del infarto, otras se convierten en guías de manejo del Ministerio. Representar a nuestra Sociedad ante otras sociedades del mundo, en marzo voy a la reunión de la Sociedad Americana de Cardiología, donde firmaremos un convenio de filiación y pasaremos a ser hermanos de esta Sociedad bastante más grande, y tenemos la esperanza que en el Congreso de Barcelona en mayo próximo, podremos ser parte de la Sociedad Europea que igualmente es muy poderosa. En definitiva es bastante trabajo.
Siempre me vi en un quehacer académico. Sólo me vislumbré en algo distinto cuando el destino de mi postbeca era Arica (donde me veía en un convertible rojo, con mi equipo de pesca submarina…y con una rubia al lado dice mi esposa, pero esto no prosperó porque cambié mi destinación a Temuco, risas)
Mis grandes proyectos son en epidemiología clínica de enfermedades cardiovasculares, por ello las dos son importantes. Una me da más ingresos, pero en el otro aporto en la toma de decisiones para la comunidad.
La vida para mi ha sido maravillosa, extremadamente generosa. Por ejemplo, representar a las Facultades de Medicina en el Consejo Consultivo del AUGE, donde uno se reúne con muchos “peces gordos”. Donde se discuten las iniciativas que después serán leyes y que impactarán a tanta gente. Jamás habría imaginado tener estos cargos cuando estudiaba Medicina y me imaginaba en un consultorio pequeño atendiendo pacientes. Estoy a cargo de una serie de programas donde puedo aportar un poquito, para que las personas nunca lleguen a ser pacientes.
Claro, por ejemplo, ¿cómo previenes un Linfoma?,.. no sabemos. A través del proyecto Interheart, se demuestra que el 90% de los eventos cardiovasculares son prevenibles. Si lo lográramos, las enfermedades cardiovasculares serían cosas raras y llegarían al final de la vida.
Estar con mi familia, viajar, jugar babyfútbol.
Lamentablemente. A mi me gusta mucho la investigación. El momento en el que cierras un estudio y te pones a mirar los datos. El momento de descubrir. Esos momentos son irreproducibles y generan una adicción. Mirar los datos, interpretarlos, la capacidad de análisis y de sub análisis que te permitan entender lo que pasa. He tenido la fortuna de tener estos estudios locales y la coordinación internacional (Interheart) de estudios que podrán cambiar la conducta y modo de tratar las enfermedades en el mundo. Lo otro que me agrada es el contacto con los pacientes, la calidez, el afecto.
Igual, pero es otra cosa. Cuando has estado en la cardiología por muchos años, es una cosa muy simple. Cuando el paciente entra y cierra la puerta, uno sabe más menos, que le vas a dar, así que no hay un desafío intelectual, es más una cuestión de afectos. En cambio, el análisis de datos es un esfuerzo intelectual. Es la investigación, lo que más me gusta. |
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