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Publicado el 17 de noviembre de 2009
Entrevista con el Dr. Manuel Vial
“Desarrollar la investigación con los pacientes trae una mejor atención para ellos”
Con una nueva visión y las múltiples herramientas recibidas en el Programa de Doctorado en Cirugía de la Universidad Autónoma de Barcelona que finalizó recientemente, retornó a Chile el Dr. Manuel Vial Gallardo, cirujano del Departamento de Cirugía y Traumatología de la Facultad de Medicina de nuestra Universidad y nuevo académico UFRO que obtiene el grado de doctor.

¿Qué implica el haber obtenido este doctorado para el desarrollo del Departamento, Facultad y Universidad?
Para el Departamento de Cirugía y la Facultad lo fundamental es el desarrollo de proyectos de investigación y la consecuente producción de artículos científicos de alto nivel lo que trae como consecuencia el ingreso de recursos y mayor visibilidad de nuestra Casa de Estudios. Todo redunda en entregar una mejor calidad y cantidad de ciencia y conocimiento, favorecer la colaboración entre las facultades y por supuesto a nivel universitario, la colaboración con otros centros universitarios. Igualmente potencia el postgrado y la generación de nuevos doctores en nuestra Universidad lo que puede aumentar el claustro de doctores de la UFRO.
¿Cuán grande es la brecha de sus estudios previos y el doctorado?
El doctorado aporta la experiencia para ver cómo un clan de doctores puede ponerse de acuerdo y producir investigación y colaboración, lo que trae consigo una mejor atención de los pacientes en forma casi directa y esto es algo que cuesta que aquí se entienda ya que no se concibe una mejor atención a los pacientes a través de los proyectos de investigación.
La brecha más grande es ver cómo se juntan distintos centros de investigación para remar todos hacia el mismo lado y esta congruencia de organismos es tremendamente facilitadora para la actividad académica y de investigación, ese es el gran paso.
Es decir, más que conocimientos, es experiencia.
También es conocimientos en términos de incorporar la manera cultural y su forma de hacer las cosas, de entender que el trabajo científico es mucho más transversal de lo que se pudiera pensar, lo que permite y facilita el trabajo de una manera increíble.
¿Esa transversalidad se da aquí, o dicho de otro modo, ese modelo es posible aplicarlo aquí?
Tenemos el potencial para hacerlo, tenemos centros de excelencia en la Universidad, pero que trabajan solos. Hay algo, que es una mezcla de miedo y desconocimiento, que no permite el contacto de académicos entre facultades y ver, por ejemplo, que puede hacer un informático con uno del área de la salud. No se enterarán nunca si no se acercan u conversan y plantean sus inquietudes. Hay que generar mayor transversalidad al interior de la Universidad, ese es uno de los grandes desafíos
¿Qué otros desafíos tenemos?
Posicionarmos más a nivel país. Tenemos las herramientas para hacerlo y hay mucho de inventiva que podemos aportar sin tener grandes recursos. Igualmente, posicionar y desarrollar el postgrado con más intensidad lo que debiera traer como consecuencia el desarrollo de equipos de trabajo para la producción de investigación de alto nivel. Creo que una meta que podríamos poner en el futuro lejano pero con semillas mediatas son los parques de investigación y un conglomerado de muchos profesionales y técnicos que produzcan ciencia y conocimiento, pero que además le produzca recursos a la Universidad. De alguna manera, que la investigación sea autosustentable, lo que es factible.
¿Pero en acciones, cómo se hace eso, cómo se hace la construcción de la red y más rentable a la investigación?
El conocimiento y las herramientas para conseguirlo están, los puentes también están. Pero somos tímidos para cruzar el puente. No nos contactamos con el informático o el filósofo, o incluso con el biólogo. No sabemos quienes son y qué hacen. Probablemente están desarrollando investigación de altísimo nivel, están depurando drogas de una planta, por ejemplo, y no lo sabemos.
¿Y el posicionamiento a nivel nacional, cómo lo hacemos?
Puerta a puerta. Estoy convencido y así lo voy a hacer. Tenemos que acercarnos a las otras universidades, a los otros centros. No puedo creer que yo sea el único académico cirujano raro al que le interesa la investigación en el sur de Chile. Hay más y estoy seguro. Claros ejemplos hay en nuestra Facultad. Pero si vemos la producción científica quirúrgica en el sur del país es breve y escasa. Desde el punto de vista proporcional los cirujanos que más producción científica tienen son los de Temuco, compitiendo con los de Santiago. Por ello creo que en el sur del país hay cirujanos incomprendidos, casi “entes raros” interesados en la investigación y con vocación, y los buscaremos.
Esto es en Chile, pero en el extranjero no se concibe que un académico no publique y ésta será una de mis actividades prácticas del próximo año donde haremos una suerte de “cabalgata al sur de Chile” para encontrar gente, buscarlos y encantarlos con nuestros programas de postgrado, entrenarlos y desarrollar estudios multicéntricos. Ese es el futuro, ya que tenemos el conocimiento, ganas y material, lo que falta es ponernos de acuerdo.
¿Qué áreas específicas quieres desarrollar en la investigación futura?
Son muchas, pero claramente todo lo que son los trastornos funcionales del esófago, como la enfermedad por reflujo, los trastornos motores del esófago y un área que es sumamente desconocida que tiene que ver con la disfunción orofaríngea (trastornos de la deglución) que traen como consecuencia fallas en la protección de la vía aérea durante el proceso deglutorio. Es una patología extremadamente prevalente. En grupos seleccionados geriátricos que ingresan con neumonía al hospital, con trastornos neurodegenrativos, con Alzheimer, pueden tener esta disfunción hasta en un 80 %. Es una patología absolutamente desconocida porque no se diagnostica y por ello nadie sabe que está, pero nos acompaña todos los días. Aquí no se diagnostica porque no está desarrollado el proceso diagnóstico y que es muy fácil de implementar.
Otra área tiene que ver con la patología neoplásica. Directamente el cáncer de esófago y gástrico. Una de ellas es una patología GES lo cual avala su importancia y donde tenemos un pool de pacientes a los cuales les podemos ofrecer una mejor salud y un mejor estudio de su patología.
Estoy convencido que al desarrollar la investigación con los pacientes trae una mejor atención para ellos. Es algo instantáneo y para los clínicos cuesta tener tiempo para investigar. Tengo el tiempo universitario para ello y quiero aprovecharlo.
El Dr. Vial tiene 37 años, nació en San Felipe y estudió Medicina en nuestra Universidad entre 1990 y 1996. Posteriormente realizó la Beca de Cirugía entre 1997 y el año 2000, estudios a los que sumó el Magíster en Epidemiología Clínica en el Centro de Excelencia CIGES. El Dr. Vial es casado y tiene una hija. En la actualidad es académico del Departamento de Cirugía y Traumatología y su actividad clínica es como cirujano del tracto digestivo alto (esófago, estómago y la patología propia del intestino delgado). Estudia patologías de este tracto digestivo como por ejemplo la oclusión intestinal (muy frecuente y que se ve generalmente en urgencia y en pacientes que hayan tenido una cirugía previa) y tumores.
En la actualidad está contratado por 11 horas en el Departamento de Cirugía y se desempeña con 22 horas clínicas en el Servicio de Cirugía (Unidad de Cirugía Digestiva) en el Hospital Hernán Henríquez, además de 28 horas -contrato especial que establece 24 horas (turno) en el Hospital cada 6 días- en el Servicio de Urgencia, que él define como un gran foco de generación de estudios e ideas. |