Publicado el 4 de septiembre de 2009

Alumna de Medicina narra sus experiencias en el Curso Internacional de Bioética

Una vez que ya ha transcurrido tiempo del viaje que desarrolló la delegación UFRO al Curso Internacional de Bioética (compuesta por el Decano de la Facultad, Dr. Eduardo Hebel, la Dra. Gloria San Miguel y la alumna de Medicina Susana Becker) y se han digerido y analizado las experiencias italianas, le solicitamos a Susana que nos contará cuáles fueron sus impresiones y resultados de lo que fue su participación en esta cita bioética planetaria.

Es difícil resumir lo que significó para mí el Curso. Antes de viajar tenía expectativas generales, aunque a ciegas, porque no sabía a qué me enfrentaría. Recuerdo que para la entrevista que me realizaron en la Universidad me preguntaron por qué me gustaría ir y yo separé el tema en 3 puntos: viaje, bioética e intercambio cultural.

Italia es un país “più bello”. La gente en general es cálida y muy expresiva. Las ciudades que visité en el poquito tiempo que estuve son maravillosas; me encantaría volver. Por suerte el italiano y el español se parecen, porque podía entenderme con la gente sin problemas, y aprendí harto también.

La Bioética es un gran y fascinante tema. Hay tanto que discutir y nada es del todo cierto o falso, bueno o malo. Todo siempre “depende”. Durante las dos semanas que duró se nos presentó una enorme cantidad de temas, tratando de abarcar todas las posturas existentes para cada uno. Nadie pretendía “lavarnos el cerebro” y hacer que todos termináramos convencidos de una sola verdad. Se nos daban argumentos para todas las posturas existentes en cada tema; por lo tanto yo sigo opinando lo mismo que antes, pero ahora podría argumentar mejor. Además ahora que entiendo las otras posturas puedo ser menos intransigente, o darle a ciertas cosas una mirada de salud pública. Es interesante poder mezclar el marco teórico de un asunto dado, su contexto, creencias personales, bioética y salud pública. Nunca habrá nada 100% correcto, pero aprender a encontrar matices y entenderlos es valiosísimo.

Todas las mañanas teníamos 4 clases y una ronda de discusión de los temas presentados, y luego un debate preparado por 2 grupos. En la tarde nos pasaban casos y los discutíamos en grupos. Lo mejor de todo es que éramos todos de culturas distintas, lo que hacía el intercambio de ideas mucho más potente, sobre todo en los casos por las tardes cuando había temas controversiales. En cada país las cosas funcionan más o menos distinto, pero comparar Latinoamérica con Europa era para la risa. Aquí está todo prohibido, y la Iglesia  coarta ciertas cosas en mayor o menor medida, lo que allá no sucede, por lo que los latinos tendíamos a decir “yo creo esto, pero en mi país pasa esto otro”; puede que eso sea bueno, quién sabe si somos una generación que logre cambios?

En lo humano fue muy fuerte: Nos veíamos todo el día, comíamos todos juntos, después de clases salíamos a caminar por la ciudad (con el helado correspondiente) y salíamos a tomar algo por ahí al principio. Luego decidimos “carretear” en el colegio, así que con la música de mi computador más la de los brasileños y argentinos más los parlantes que nos prestó un Doctor (brasileño también) bailábamos en el pasillo exterior. Los europeos quedaron fascinados con la calidez de nuestra cultura latina, así que les hacíamos clases de salsa, cuarteto y samba, era de lo más chistoso. Durante la jornada de clases discutíamos temas éticos (densos a veces) donde al emitir una opinión mostrábamos necesariamente quiénes éramos, qué pensábamos, qué habíamos vivido, qué esperamos de nuestra profesión, etc. Después de dos semanas de compartir así, no podíamos considerarnos desconocidos. Así, fue un intercambio cultural en todo sentido. Ahora seguimos casi todos en contacto, nos escribimos muy seguido, compartimos fotos, incluso en Europa se han juntado algunos de nuevo y hay quienes se están organizando para venir a Chile,  Brasil y Argentina; ojalá resulte.

Esta experiencia fue un gran regalo. Una experiencia hermosa y valiosísima que aproveché al máximo. Estoy muy agradecida de la Universidad y orgullosa de haber sido la afortunada, así que tengo muchas ganas de que más gente se motive y participe en actividades como ésta, que sin duda nos hace mejores personas.

El compromiso que adquirí con la U era hacer algo aquí relacionado con el tema al volver. Ya hablé con  gente del CEM para hacer debates sobre temas bioéticos, ya sea en cuanto a investigación, clínica, actualidad, etc.. Una de las cosas que más me sirvió era preparar debates. Muchas veces debía defender posturas con las que no concordaba al principio, pero luego de investigar lo suficiente y ordenar ideas me convencía y lográbamos convencer a los demás. Creo que aprender a argumentar fue una de las cosas que aprendí en el colegio que me ha servido más en la vida junto con el inglés. Como estudiantes y profesionales es muy necesario saber hacerlo y bien; no sólo por si nos toca discutir con alguien o pararnos al frente de una audiencia, sino para ser crítico al momento de escuchar y no convencernos sólo porque alguien hable mejor o más fuerte. Tengo material como para empezar, hay que motivar gente para participar y ponerlo en marcha.