Alumnos de Nutrición y Dietética difunden temáticas de toxicología alimentaria y alimentación saludable
Los alumnos de tercer año de la Carrera de Nutrición y Dietética, asignatura GIAN I realizaron actividades de difusión relacionada a toxicología alimentaria y alimentación saludable a través de pequeños montajes que son calificados como valiosos mecanismos de acción.
La actividad se desarrolló desde el jueves 28 de junio al miércoles 4 de julio en el Hall de la Facultad de Medicina, la Biblioteca Central de la Universidad de La Frontera, el Sector D del Campus Andrés Bello y el Consultorio Miraflores de la ciudad de Temuco.
Estas actividades se enmarcan además en la implementación curricular del Plan Innovado de la Carrera de Nutrición y Dietética, que se ha destacado por ser pionera a nivel nacional en integrar en su currículum contenidos que tradicionalmente no han sido incorporados en las mallas de formación, aun cuando es fundamental contar con estos contenidos dada la situación epidemiológica del país, como así mismo la condición de inseguridad alimentaría en que vive nuestra población.
“Con inseguridad alimentaria no sólo nos referimos a déficit en el acceso a una alimentación suficiente para cubrir las necesidades nutricionales de un porcentaje importante de la población. Va mucho más allá de ello. Se trata de que en la actualidad la producción, la industria alimentaria y el mercado de alimentos, está poniendo en riesgo la salud de todos nosotros”, explicó Angélica Hernández, docente de la carrera y coordinadora de la actividad.
ANTECEDENTES
Chile es una de las cinco economías más abiertas a nivel global. Según la Organización Mundial del Comercio, OMC, nuestro país ocupa el 14° lugar entre los principales exportadores agroalimentarios mundiales, constituyendo el quinto proveedor agroalimentario y el segundo abastecedor de salmónidos en los Estados Unidos.
Según Hernández, el vertiginoso crecimiento en la producción de salmón de cultivo, aves y cerdos, se ha realizado en un contexto de bajos estándares ambientales, sanitarios y laborales y de creciente empleo de sustancias químicas. Esto ha significado que los exigentes mercados internacionales comiencen a “pasar la cuenta”, reteniendo y devolviendo partidas importantes por presentar contaminación con sustancias química prohibidas o peligrosas. Pero ¿y qué pasa con la producción destinada al consumo nacional?
