En relación a la epidemia COVID-19

La historia de la humanidad tiene registros de muchas epidemias, algunas desarrolladas en un período breve de tiempo y otras, como la tuberculosis, la malaria, la inmunodeficiencia humana, que han tenido años de duración. Ahora enfrentamos una que no es la primera ni será la última.

Esta, al ser ocasionada por un agente hasta ahora desconocido, nos encuentra sin tratamiento específico por lo que tendremos más dificultad en controlarla; ello significa más dolor, muertes, impacto económico y otras adversidades.

Tenemos la fortuna de contar con una medicina con un grado de desarrollo como nunca antes se ha tenido y personal de salud entrenado en el manejo de enfermos graves, lo que al menos permitirá atenuar sufrimientos y rescatar vidas.

Para que las desgracias sean menores, es indispensable que evitemos los contagios y todos, sin excepción, acatemos las instrucciones sanitarias que han sido ampliamente divulgadas: evitar aglomeraciones, mantener la distancia recomendada en la interacción pública, lavarse bien y repetidamente las manos a lo largo del día, usar mascarillas cuando la situación lo amerite.

Es indispensable confiar en las instrucciones que provienen de la autoridad sanitaria y esta es el Ministerio de Salud y desoír las que provengan de otros orígenes aun cuando ella(s) provenga(n) de autoridad(es) o institución(es) públicas, pero que no son expertas en lo sanitario. La confianza en quien lidera técnicamente el proceso, junto a la solidaridad global de la comunidad, son claves para el enfrentamiento exitoso de la crisis.

Agradecemos y admiramos profundamente al personal de la salud que está cumpliendo su labor junto a los pacientes y sus familiares y hacemos votos para que mantengan su fortaleza y su ejemplar espíritu solidario.

 

Academia Chilena de Medicina
Santiago, 06 de Abril de 2020

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