Dr. Humberto Maturana: reflexiones del Dr. Héctor Faúndez e integrantes de la Unidad de Salud Familiar de la Facultad de Medicina, UFRO

El mejor de los elogios seria actuar en consecuencia nosotros con las enseñanzas que el mismo nos dejó. Una de ellas queda reflejada en una respuesta que dio a una periodista (a inicios de los años /90) quien le pregunto:” ¿y cómo es Maturana?” a lo que Maturana respondió: “No sé cómo soy; me doy cuenta cómo voy siendo …. Y cuáles son mis valores”.

Destaca en su respuesta la concepción procesal del Yo y junto con esto, en su autoimagen e identidad, la primacía de la ética. Evita un yo fijo, estático por un yo abierto al cambio, y al mismo tiempo se pone a buen recaudo de un relativismo valórico al hacerse cargo de que si sabe cuáles son los valores por los cuales guía su vida. Lo característico en la declaración y práctica de esos valores por los cuales guía su vida. Lo característico en la declaración y práctica de esos valores es que, para cada uno de ellos, Maturana desplegaba contundentes argumentos científicos naturalistas (biológicos en la más amplia acepción del concepto), sin recurrir a dogmas.

Respecto de la vida humana, el valor fundante e infinito del amor. El amor como fundamento biológico del existir de nuestra especie.

La honestidad, siendo Maturana un científico y un intelectual, sobre todo la honestidad intelectual. En el reconocer los límites del saber humano, y aceptar esos límites sin tener que recurrir a argumentos falaces de alguna autoridad y/o dogma. El mismo relata cómo fue de revelador aquel momento en que no supo responder a la pregunta de un alumno respecto de cómo fue que funcionó aquel momento en que comenzó la vida en el planeta. Contestó “no sé” y se hizo cargo del enigma y así surgió la teoría de la autopoiesis (también llamada en sus inicios), en ella está la fuente del saber de sí mismo.

El respeto universal a todo otro. Desde su epistemología queda claro que cualquier y toda realidad que sea factible de ser conocida, incluyendo a otro ser humano, es inseparable del observador que la indaga, el que en ese acto de indagar la influye y modifica. El otro en cuanto otro permanece siempre en mayor o menor medida inescrutable e incognocible para mí. La conclusión para la vida social, es entonces el natural respeto por el otro. No existe verdad que conceda autoridad para someter u obligar al otro para que profese mis convicciones, ni para que haga su vida según mis directrices, ni mucho menos para dominarlo o controlarlo.

Un aspecto particular – y preferencial - de esta petición de respeto se ha expresado en las últimas décadas en sus propuestas para alcanzar un mundo en paz y solidario para lo cual la humanidad deberá superar la cultura patriarcal, en todos los aspectos valóricos que esta ha desarrollado y tornado hegemónicos en todas las sociedades humanas en los últimos 10 o 12 mil años. Nos ha mostrado que la realización de la convivencia solidaria (no competitiva) y pacifica (no guerrera), no es un sueño utópico, puesto que ya lo vivimos en una edad matrística primordial, lo que da cuenta que los atributos básicos para este estilo de convivencia están en la biología de nuestra especie.

La coherencia en sus convicciones y conductas, específicamente en relación a las extensas y profundas consecuencias de la teoría de la Autopoiesis de los sistemas vivos: estos se han creado, reproducido, multiplicado y colonizado el planeta sin la intervención de un "Creador" y mantiene su vitalidad autorregulada sin señal alguna que muestre la necesidad de algo que le señale algún propósito o finalidad caracterizada como superior. Por esto mismo, frente a una pregunta por la trascendencia, él se ha declarado No trascendente. Nos hemos permitido hacer caso omiso de aquella declaración y afirmamos que su obra sí es y será trascendente.

Dr. Héctor Faúndez

Reflexiones y agradecimientos de docentes y estudiantes de la Unidad

El profesor, hombre sabio, humano, nos invitó a creer y entender la esencia del hombre. Para mí su principal legado es comprender que el hombre es amor y que este amor como emoción es lo que lo mueve, aunque lo esconde.

Humberto Maturana nos ha enseñado y seguirá por siempre.

Su enseñanza me abrió paso a profundizar sobre el ser de la persona, tan necesario y reconfortante. La autorreflexión consciente y el altruismo biológico son característicos del ser del hombre que vienen a renovar mi esperanza en la humanidad. Hace tanto bien reflexionar con su enseñanza, un bien al alma que agradezco, que vitaliza y da sentido. Gracias querido profesor y maestro, descanse en paz.

El pensamiento de don Humberto Maturana sin duda ha sido un aporte aun sin dimensionar en su real magnitud en la impronta de los profesionales médicos familiares y de sus docentes, que han aprendido desde su aporte a la comprensión de la realidad humana, de sus conceptos, y la aplicación al ámbito de la salud familiar y comunitaria. Nos quedamos con desafíos de profundizar y transversalizar su pensamiento en nuestros contextos.

Me invade una gran emoción, al tener que despedir al profesor Humberto Maturana, su pensamiento y su ser han sido aporte e inspiración en mi desempeño como médico familiar y como docente. Me abrió un enorme camino a la reflexión y comprensión de las relaciones humanas, de comprender su enorme aporte al explicar la biología y la interacción de la vida humana, oír sus exposiciones claras y amorosas fue una experiencia que aún me impacta. Creo que su aporte filosófico sobre el amor en las bases de las relaciones de los seres biológicos ha sido enorme, y he podido aplicarlo para explicar la base de una relación de amor y protección en el desarrollo de familias más sanas. Mi agradecimiento y admiración por su aporte al pensamiento y a las ciencias biomédicas. 

El camino recorrido se forja con el día a día, con el trabajo diario, el hábito es una práctica constante, hasta el último de sus días mantuvo la luz de su mente promoviendo lo que pensaba y creía, y murió bajo esos mismos términos, admirable tener dicha oportunidad de tener una vida iluminada hasta el último suspiro. Si he de quedarme con algo de él más allá de la enseñanza que se pueda obtener de sus escritos o charlas, me quedo con la expresión de vida misma y el ejemplo de que puede salir la magnificencia humana y mantenerse encendida hasta el último día. Ahora que es polvo en nuestro camino, espero que en su último momento haya sido el pensamiento. “Vaya buena vida elegí”.

 

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