PIRI resume año de gestión 2023

El Programa de Intercambio Rural Interdisciplinario (PIRI) continúa con su trabajo en conjunto a los territorios para permitir un desarrollo en las comunidades para avanzar en promoción y educación en salud, permitir una mejor atención y lograr una extensión de la universidad en las comunas con las que trabajan.

El equipo de académicos PIRI conformado por los académicos Andy Torres Hidalgo, Rebeca Correa del Río, Natalia Celedón Celis, Ingrid Magna Young, Carolina Ramírez Campos, y Marcelo Carrasco Henríquez, comentaron los múltiples objetivos y desafíos de este 2023, desde la movilidad de estudiantes nacionales como extranjeros, hasta la apertura de una nueva casa PIRI en Antilhue. 

“Entendemos que nos encontramos con desafíos a nivel social y cultural, pero algo que define al PIRI es la pasión y la permanencia en los territorios para trabajar con las comunidades porque es parte de nuestra visión. Los estudiantes que participan pueden ver estas necesidades sociales y con el tiempo agradecen la experiencia de conocer estas realidades”, comenta Rebeca Correa sobre los retos generales a los que se enfrenta el programa.

Por otro lado, Marcelo Carrasco enfatiza que el PIRI tiene una gran importancia en la conexión con los territorios: “Tenemos una gran deuda y ausencia con el diálogo intercultural con el territorio, y lo que buscamos en el PIRI es mantener el respeto con el trabajo con el territorio mapuche. Nuestros estudiantes han podido acercarse y no sólo trabajar, sino aprender, lo que es trabajar con las comunidades, y esto es algo por lo que el programa es reconocido en América Latina”.

Uno de los trabajos principales que retomó el PIRI durante el 2023 fue el trabajo de movilidad académica y estudiantil nacional e internacional, lo que según Carrasco es un factor clave en su proyección: “La movilidad ha marcado al PIRI como experiencia compartida con otros países de Latinoamérica, ya que la permanencia en el tiempo durante 32 años logró que el programa sea conocido y eso nos permite enriquecernos y ampliar horizontes en conocimientos compartidos”.

El trabajo de movilidad no sólo permitió que los estudiantes de la Universidad de La Frontera realizaran sus internados en los territorios, sino que también permitió que estudiantes del extranjero realizaran sus prácticas en Chile, con internos de Argentina y Colombia que pudieron vivir la experiencia PIRI. Además del trabajo con estudiantes, el PIRI mantuvo relaciones con académicos y universidades de Latinoamérica fortaleciendo las redes que existen desde 2005. Estos vínculos se reflejaron en las visitas de los académicos Dr. José León Uzcátegui (venezolano) y el Dr. Paul Hersch (mexicano), además de la invitación de la Universidad de Los Llanos de Colombia a Marcelo Carrasco, para compartir las experiencias que deja el trabajo en proyección social.

Otro de los logros del PIRI durante el año fue la apertura de una nueva casa en Antilhue, lo que convierte a la comuna de Los Lagos en el noveno territorio que tiene conexión con el programa, junto a Angol, Los Sauces, Lumaco, Collipulli, Lautaro, Carahue, Melipeuco y Puerto Cisnes. “Desde que comenzó a funcionar el PIRI de Antilhue, con un muy buen desempeño, lo que se demostró con los excelentes resultados durante su primera cuenta pública”, explicaron los académicos.

El PIRI tuvo un año con buenos resultados en el trabajo en conjunto a las comunidades y a objetivos cumplidos y ya tienen más proyectos para concretar. Uno de ellos es el trabajo en conjunto con la Universidad de Aysén, quienes buscan conocer las experiencias para adoptar las estrategias del programa y expandirlas en el sur del país: “Nos parece muy importante ayudarles porque significa una colaboración entre universidades con efectos positivos a nivel territorial”, mencionan los académicos.

Otro proyecto para 2024 es avanzar en la creación de un libro que permita difundir el trabajo y la visión del PIRI: “Una de nuestras metas para el próximo año es cumplir con registrar la historia y la propuesta que tiene el PIRI como experiencia interdisciplinaria en el área pedagógica y como una expresión de que la universidad es una institución comprometida y participante con la sociedad”, explicó Carrasco, quien enfatizó en la importancia de que el programa se mantenga al servicio de las comunidades.

Por Esteban Briones Gutiérrez. Edición Medufro.

 

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