Facultad de medicina UFRO

Facultad de Medicina UFRO crea Centro de Estudios en Interculturalidad Crítica en Salud

Abordar desde una perspectiva de interculturalidad crítica e integral el proceso de salud enfermedad, atención y cuidado dentro de este territorio, las inequidades sociopolíticas y determinantes que generan tensiones entre modelo de desarrollo hegemónico y saberes locales, es el objetivo central de este Centro que fue oficializado por la Facultad de Medicina y que busca ser una alternativa de análisis y de visibilización de problemáticas.

Este nuevo Centro forma parte del trabajo del departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina y es dirigido por la académica y profesora titular UFRO, Dra. Ana María Alarcón Muñoz, quien además en la actualidad es la presidenta de la Junta Directiva de esta casa de estudios.

El trabajo del Centro se remonta a más de 10 años con su predecesor, el Laboratorio de Salud, Equidad y Cultura, que abordaba las mismas áreas interculturales y que obtuvo proyectos Fondecyt, Fonis y Fondef, dictó asignaturas para diferentes carreras de las ciencias de la salud y generó una serie de publicaciones científicas, hoy, con esta nueva categoría, busca expandirse a nuevas instancias.

Por lo anterior, la importancia del centro apunta a la producción académica, de investigación, para generar publicaciones, formar estudiantes, establecer más vinculación con el territorio, mostrar la realidad tal como la ven las personas, especialmente en este territorio que tiene una altísima población mapuche que vive fundamentalmente en las zonas rurales.

“En investigación hay una serie de problemas que son invisibilizados a nivel sanitario que tienen que ver con la variable de grupos de pueblos originarios como la salud mental o el cáncer, estos problemas son epidemiológicamente más elevados en la población mapuche que en la no mapuche y con la determinación social de la salud como un elemento de estudio pensamos que es fundamental. Hablamos de participación, pertenencia a los grupos étnicos, ser mujer, vivir en zonas rurales y es allí donde tenemos la mayor parte de los estudios”, explica Ana María Alarcón.

“Debíamos generar una orgánica que diera cuenta del nivel de productividad ya que hay más proyectos con Unicef, Onumujeres, Onusida. Al ser centro podemos acceder a financiamiento interno con una categoría y reconocimiento distinto, podemos formalizar, consolidar y complejizar este trabajo que hemos hecho desde el año 2013 en el laboratorio. Comprender y abordar no solamente desde la investigación teórica, sino que también desde la aplicación, tensiones y abordajes complejos respecto de la interculturalidad aplicada en salud. Nos interesa extender el abordaje que tenemos inter y transdisciplinario dentro y fuera de la Universidad con diálogo y participación con organizaciones”, agrega Angélica Cabezas Pino, investigadora postdoctoral del Centro de Estudios en Interculturalidad Crítica en Salud.

VISIBILIZACION

En esta visibilización de problemáticas, las áreas son diversas. La violencia hacia los niños es uno de los temas más sensibles e importantes. “Nadie sabe lo que ocurre en las escuelas rurales y en las familias donde el drama es muy grande y no está en ninguna parte, no lo enseñan en las universidades. Los padres no tienen recuerdos felices como tienen los niños urbanos. Muchas veces no tienen acceso a la salud, hay menos protección”, establece Ana María Alarcón

Un segundo problema grave es el agua. “Todo lo que tiene que ver con el agua y con el ecosistema. Hay territorios con forestales gigantes sin control lo que genera una pérdida de agua muy importante. Hay comunidades que no tienen agua propia y les reparten agua a través de camiones aljibes y cada vez hay más sequía donde antes había agua. Cuando hay monocultivo se gasta el territorio y se genera un cambio importante a nivel de ecosistema”, opina Alarcón.

A lo anterior se suman más problemáticas como la alimentación o los incendios forestales. “La alimentación va asociada al agua y una familia sin agua no puede tener cultivos y no se puede alimentar. Otro problema es que en esta región todo el tiempo hay incendios forestales y la gente está muy desprotegida con la pérdida de escuelas y zonas de juegos para los niños, de las casas, y de sus cultivos”, amplía la doctora Alarcón.

En los próximos pasos del nuevo Centro se consolidarán líneas de investigación y se abrirán las puertas para que esta unidad incluya más personas que no sólo sean investigadores de la Facultad de Medicina. Se sumarán personeros de otras facultades, pero igualmente, se busca incrementar la participación estudiantil y de integrantes de la sociedad civil con personas que tienen saberes pero que están fuera de la Universidad, plantean las académicas. Así, el Centro comienza esta nueva etapa conformado por Ana María Alarcón, Angélica Cabezas, Marcela Castro, Jorge Quilaqueo, Lisette Urrutia, Yolanda Nahuelcheo y Paula Alonqueo, investigadoras, docentes y autoridades mapuche. La presencia de la academia y de los saberes locales que confluyen en este nuevo centro de estudios y análisis.

“Esto es un logro. Es necesario que este centro exista porque es necesario, es útil, es relevante, porque los pueblos originarios y todos los problemas que existen en la población deben ser visibilizados y no hay nada en la Universidad que lo haga. Recién ahora tenemos una política de interculturalidad y yo trabajo hace 30 años en la Facultad de Medicina luchando por el mismo problema. Son procesos largos, por eso tener un centro que trabaja la salud, la interculturalidad pero desde una perspectiva crítica como la determinación social y, además, con los pueblos originarios como el pueblo mapuche es un tremendo logro”, cerró Ana María Alarcón.

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