Una gran oportunidad académica internacional vivió el docente UFRO Rodrigo Torres con esta pasantía que se inscribe en su línea de trabajo sobre salud trans y salud pública, y se vincula con su experiencia en el Policlínico de Género del Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena de Temuco.
Rodrigo Torres Bravo es nutricionista, máster en Antropología aplicada salud y desarrollo comunitario, y, en la actualidad, realiza el doctorado Salud y Desarrollo en la Universidad de Salamanca, España. En la carrera de Nutrición y Dietética UFRO aborda las cátedras de prácticas de atención primaria, producción y toxicología de los alimentos, políticas y programas alimentarios, práctica de educación alimentaria, internado de salud pública, y, nutrición comunitaria.
“España es un referente en la atención de salud de personas trans con enfoque despatologizador, y la atención se realiza dentro de un dispositivo de salud público. Conocer este enfoque nos permite entender y comprender las experiencias y condiciones de la salud en las personas trans y tener una incidencia positiva en su salud”, explica Rodrigo Torres.
Además, esta experiencia constituyó un aporte relevante en su proceso doctoral y trabajo académico, al abrir un espacio de aprendizaje e intercambio internacional de gran influencia. Del mismo modo, abrió posibilidades para fortalecer vínculos interuniversitarios con diálogos entre equipos académicos y equipos de atención en salud, en un campo con desafíos importantes en formación, acceso y calidad de la atención. En ese marco, dialogar con Rosa Almirall fue una oportunidad significativa para conocer de primera fuente una trayectoria profesional y enfoque de atención que han tenido impacto en el debate internacional sobre salud trans.
Rosa Almirall
Con una extensa trayectoria en ginecología y salud sexual y reproductiva, Rosa Almirall ha sido reconocida por impulsar una mirada que cuestionó los enfoques patologizantes que durante años predominaron en este ámbito. Su nombre está estrechamente asociado a Transit, una experiencia que contribuyó a desplazar el eje desde el diagnóstico psiquiátrico hacia una atención basada en la escucha, el consentimiento informado y el respeto por la autonomía de las personas.
Uno de los aspectos más relevantes de su trabajo es la crítica a la medicalización innecesaria y a las barreras burocráticas que han dificultado el acceso a la atención. Su enfoque propone situar en el centro las necesidades concretas de cada persona, evitando itinerarios rígidos y promoviendo una práctica clínica más cercana, flexible y respetuosa de la diversidad de trayectorias. Entre los rasgos distintivos de este modelo aparecen el acceso más directo, la eliminación de evaluaciones psiquiátricas obligatorias y una atención centrada en la demanda real de quienes consultan.
Su trayectoria da cuenta de un proceso en que la transformación del modelo de atención no fue solo técnica, sino también el resultado de convicciones profesionales, diálogo con el activismo y tensiones institucionales dentro del propio sistema sanitario. En ese sentido, su legado está vinculado a la defensa de la soberanía corporal y a la necesidad de repensar el papel de los equipos de salud frente a la diversidad de género.
En el diálogo entre Rodrigo y Rosa se abordó la necesidad de avanzar hacia una atención en salud trans más integrada en la red sanitaria, evitando que este ámbito quede restringido a espacios excepcionales o altamente especializados. Almirall subrayó la importancia de fortalecer la formación de los equipos, promover una atención basada en el respeto y la escucha, y reconocer que la diversidad de género no debe ser tratada como una anomalía, sino como parte de la realidad cotidiana que los servicios de salud están llamados a atender con pertinencia y dignidad.
Fabián Aguirre Silva – Facultad de Medicina / Depto. de Salud Pública