Salas de clases, oficinas académicas y administrativas han vuelto a ser ocupadas tras la remodelación que tardó dos años y medio, y que generó una serie de complicaciones académicas y logísticas para los tres estamentos de la Facultad de Medicina.
El edificio S ha sido uno de los pilares fundamentales de la Facultad de Medicina desde su construcción a mediados de los años 70. En 1989 sufrió una primera pero significativa remodelación donde se ampliaron sus metros cuadrados y se habilitaron nuevas salas y laboratorios de clases.
El Decano de la Facultad de Medicina, Dr. Wilfried Diener Ojeda recordó que “la historia de esta Facultad se ancla sólidamente en el sector salud, con el Servicio de Salud, con el hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena, porque todo lo nuestro nació al alero del servicio y nuestros orígenes son el hospital mismo. Este edificio se construyó en la década de los 70 y lo que reabrimos hoy es maravilloso y confortable”.
Sin embargo, el siniestro de febrero de 2024 afectó gravemente el tercer piso dejándolo inutilizable y causó serios daños que afectaron de forma significativa al segundo y cuarto piso del edificio. Las tres plantas no pudieron ser utilizadas por dos años y medio. Esta larga espera culminó y en la ceremonia, que fue liderada por el decano de la Facultad, se realizó la reapertura del tercer piso (el más dañado) y un recorrido por las dependencias que incluyen salas de clases, espacios docentes del Centro de Excelencia CIGES, de los departamentos de Anatomía Patológica, Enfermería, Salud Pública, Obstetricia y Ginecología, Pediatría y Cirugía Infantil, y, Salud Mental.
“En el sector salud estamos acostumbrados a trabajar en vicisitudes tremendas. Para el terremoto del 2010 nos apretaron en el hospital, pero igual atendimos a la misma población. Desde lo académico, sólo hubo un receso clínico durante la pandemia, pero en rigor nunca nos hemos detenido por las vicisitudes. Nuestra Facultad hoy está entre las cinco más mencionadas en el país por el impacto sanitario que tiene, pero debe seguir creciendo y teniendo un rol social, sanitario trascendente a futuro”, agregó la máxima autoridad de la Facultad de Medicina.
Junto a los espacios docentes se recuperan tras esta remodelación, salas de clases, salas de reuniones y salas multiuso. El tercer piso del edificio S de la Facultad de Medicina, el corazón de este emblemático espacio académico de la UFRO ha vuelto a latir.