Facultad de medicina UFRO

Discurso Decano Facultad de Medicina en Ceremonia de Titulación de Especialistas Médicos

En la Ceremonia de Titulación de Especialistas y Subespecialistas Médicos que se realizó el viernes 25 de septiembre en el Aula Magna de la Universidad de La Frontera, el Decano de la Facultad de Medicina, Dr. Wilfried Diener Ojeda brindó este discurso que aquí reproducimos en su totalidad.

Invocación

Saludo a las Egresadas y a los Egresados de Programas de Especialidades Médicas. –

Estimadas y Estimados Colegas

Al comenzar vayan – a nombre de la Facultad de Medicina – nuestras felicitaciones por concluir esta etapa tan trascendente para la sociedad como significativa para vuestras vidas profesionales, familiares y – por cierto – importante para cada una y uno de ustedes.

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Desde la perspectiva sanitaria, debemos apuntar que nuestra Facultad de Medicina no forma profesionales para una realidad abstracta:

Les forma para responder a las necesidades de salud de las personas, de los territorios y del Sector Salud. Y lo hacemos desde hace más de 50 años.

En el ámbito de la formación clínica en los programas de especialidades interactuamos activamente con académicos clínicos, especialistas, campos clínicos, pacientes, simulación, investigación y, sobre la base de una relación asistencial-docente sólida, con el Sector Salud.

Derivado de lo anterior es que estamos ciertos que Chile tiene pendiente un diálogo sobre cómo aseguramos que la expansión de la formación en salud sea consistente con las capacidades formadoras existentes y, sobre todo, con las necesidades sanitarias de los territorios y de las redes asistenciales.

La discusión no debiera ser cuántas carreras o programas se pueden abrir, sino cuántos profesionales podemos formar bien.

¡Hay evidencias de que nuestros programas entregan competencias efectivas con la calidad que ustedes, nuestras comunidades y servicios requieren!

Derivado de lo expuesto he estimado prudente referirme muy brevemente a tres aspectos que enunciaré con el objeto de llamar vuestra atención permanente durante los años de práctica profesional que tienen por venir. Al respecto:

  • El primero de ellos se refiere a vuestras competencias. –  Me remontaré a palabras que formulé hace algún un tiempo sobre humanización en salud en nuestro quehacer profesional en el que recurrí al siguiente epígrafe:

“El buen médico trata la enfermedad; el gran médico trata a la persona que tiene la enfermedad.” 

Frase acuñada por William Osler, médico canadiense y uno de los cuatro grandes profesores fundadores del Hospital Johns Hopkins. Osler creó el primer programa de residencia para el entrenamiento de médicos especialistas y fue el primero en llevar a los estudiantes de medicina del salón de clases al entrenamiento clínico a la cama del enfermo.

En similar sentido comparto palabras del mensaje del Dr. Antonio Orellana, en su mensaje de reciente entrega del cargo de presidente de ASOFAMECH:

“La educación médica no puede ser concebida únicamente como la transmisión de conocimientos médicos, es, ante todo, una responsabilidad social.

Formar un médico significa formar a una persona capaz de comprender la enfermedad, pero también el sufrimiento; capaz de interpretar un examen, pero también de escuchar una historia; capaz de utilizar la tecnología más avanzada, pero sin olvidar que, al otro lado de ella, siempre existe una persona que espera ser comprendida, respetada y cuidada.”

Fundado en lo anterior cabe preguntarnos:

¿Cómo compatibilizar e integrar la complejidad e incertidumbre que vivimos con la práctica de cada una de vuestras especialidades específicas?   

  • He aquí un segundo aspecto se refiere a la concepción de salud con la que ejerzan vuestras respectivas especialidades.

Sabemos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como

“Un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Sin embargo, desde perspectivas emergentes debemos complementar el concepto de salud de la OMS agregando que además es necesario:

Recurrir a descriptores más holísticos en salud y utilizar menos definiciones, dadas:

Las políticas públicas observadas y los desarrollos de cada quehacer que a la salud le son propios, en las que se observa que lo único estable en ellas son los cambios permanentes dada la evolución de la realidad y de cada disciplina.  Por esto y porque la salud opera en medio de múltiples sistemas complejos en los que sus variables sólo pueden ser descritas parcialmente una conceptualización complementaria y más inclusivas sería afirmar que:

“Salud sería entonces un estado vital, dinámico y complejo, caracterizado por un adecuado funcionamiento interno y una relación armónica con un medio externo igualmente saludable”.

Dicho lo anterior permítanme afirmar que la toma de decisiones clínicas se caracteriza por una creciente incertidumbre que genera una práctica médica con cambios abrumadores para los profesionales de la salud a las que se suman:

Regulaciones legales, avances técnicos, conocimientos emergentes, sociedades con estructuras demográficas insospechadas, entre tantos otros determinantes sociales y ambientales que debemos considerar en el diario quehacer profesional. De ello se desprende que:

En medicina, el intento de trivializar o mecanizar las funciones humanas es una ilusión. Los fenómenos de vida son infinitos y es en ellos en los que ocurren también enfermedades. Las enfermedades se expresan en un ser complejo que tiene creencias, sentimientos y emociones, y que pertenece a un sistema social…

¡Atender a la persona y sus circunstancias es humanizar la medicina!

En definitiva y siguiendo al Dr. Otto Dörr, Premio Nacional de Medicina [1]:

¡Queremos creer o mejor aún, estar ciertos, que ustedes practicarán una medicina humanizada en la que no todo sean enfermedades, sino que habrán de diferenciarlas de emociones y sentimientos humanos derivados de circunstancias evolutivas personales, sociales o del medio ambiente, como el duelo, la tristeza, la frustración, la pena, entre tantas otras expresiones de las personas y que no se abordan “enfermando” a todas y todos quienes recurran a ustedes!

  • El tercer elemento para relevar – y con esto concluyo – es transitar efectivamente a una unidad asistencial-docente o docente-asistencial de los nodos de las redes asistenciales y de cada acción que ejecutemos.

El médico y, en particular, especialistas como ustedes, tienen roles formativos para con las nuevas generaciones. Este quehacer está ya destacado en nuestros juramentos profesionales y en los marcos éticos de nuestra profesión:

¡Formar no puede devenir en negocios lucrativos de universidades, servicios, ni menos de las y los profesionales!    

Actualmente la concepción que caracteriza a los nodos asistenciales en Chile tiene un predominio del enfoque asistencial, dejando a la docencia y a la investigación como funciones marginales:

Para transitar hacia lo asistencial-docente debe iniciarse desarrollando las competencias “administrativo- gerenciales”, seguido de competencias académicas e interaccionales en el marco de cada disciplina médica que ejerzan.

En la arena internacional se demostró que este código no solo influye positivamente en la gestión de un hospital y de una red asistencial, sino que categóricamente en la calidad de la atención de salud.

Concluyo sugiriendo:

  • El mayor celo profesional con la Lex Artis particular y
  • Observar la responsabilidad social que a cada una de vuestras especialidades corresponde.
  • Al mismo tiempo, reitero los mejores deseos de éxito profesional agregando valor a vuestro quehacer en la medida que sumen a cada acción un sentido trascendente en la disciplina que ejerzan y, por cierto, en lo personal.

¡Felicidades!

Gracias

 

Wilfried Diener Ojeda
A nombre del Equipo de decanato
Temuco, septiembre de 2026

 

(“Contar con un departamento que gestione las actividades clínicas, docentes e investigativas constituye un aspecto constitutivo en la integración y la calidad de los HAD23. En el modelo de gestión de centros hospitalarios chilenos no se observa esta figura gestora de la manera que está planteada en este estudio; lo cual puede estar dado por que la Normativa chilena propone tener un coordinador técnico de la RAD que sólo vele por la correcta ejecución de la normativa relacionada con el uso de los establecimientos de salud como campos docentes.

Referente a la investigación, es esencial que los estudiantes y profesionales de la salud participen activamente en la investigación para mejorar la calidad de la atención al paciente, promover la atención centrada en el paciente y desarrollar las distintas disciplinas médicas40. Como consecuencia del enfoque tripartita de los HAD, sostenemos que estas instituciones deben jugar un rol fundamental en la generación de conocimiento y la traslación de nuevas evidencias en el contexto clínico. Los resultados de esta investigación pudieran ser un aporte importante en el desarrollo de los HAD en Chile, ya que por medio de un análisis cualitativo de contenido riguroso se proponen los criterios que deben tener en cuenta los hospitales, las universidades y otros centros implicados en el compromiso asistencial, docente e investigativo.”)[2]

[1] Otto Dörr: En entrevista en el programa “El vaso medio lleno” de La Metro TV.
[2]  Paula Donoso Stuardo, Abdul Hernández Cortina, Mauricio Soto-Suazo: “Criterios para denominar a un establecimiento de salud como asistencial docente: análisis de normativas y prácticas internacionales”. Revista Médica de Chile, 2024, 152 (3): 382 – 394. 

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